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Don Pedro Velazco

Don Pedro Velazco

El nombre de Don Pedro Velazco Velazco, es más que conocido por varias generaciones de cubanos, nombre instituido popularmente como símbolo del patrimonio cultural, cívico y religioso del Municipio de Minas, provincia de Camagüey, Cuba. Su figura, más que leyenda o mito es una constante reflexión para muchas personas que visitan su tumba día a día.

Don Pedro como comúnmente se le conoce es una estampa popular y una problemática en la cual se fusiona sin un lógico discernimiento lo común y lo extraordinario de su vida. A veces resulta algo difícil ubicar en un contexto esclareciendo su verdadera procedencia y personalidad. Por ello y la necesidad tangible e intangible que requiere el conocimiento científico de la historia, es necesario convocar a un estudio más exacto y preciso sobre su personalidad y su obra, quien a su paso por el poblado Senado fue capaz de establecer normas de una conducta social y moral digna del encomio, la admiración y simpatía de sus pobladores, lo convierte en un gran receptor del dolor y la esperanza de los pobres y humildes hombres de su contemporaneidad, así como hasta de la admiración y del respeto de la aristocracia senadense de la época.

Pero ¿quién fue este hombre modesto, noble, negro, gentil y bondadoso que ha logrado perdurar en la memoria de las gentes? Varias son las respuestas si sabemos que su llegada a la zona fue solo producto del fin de la contienda bélica o la guerra del 95 que dejó como consecuencia final no solo la execrable intervención Americana en nuestro suelo patrio, si no también una gran devastación económica que propició el éxodo de miles humildes hombres blancos y negros en busca de un mejor sustento hacia aquellos lugares que ofrecían una segura estadía. Tal fue así el caso del Central Senado que fue arrasado por la guerra.

Téngase en cuenta que la historia es un conjunto de hechos que transcurren en un periodo o tiempo determinado en la vida de un pueblo, hombre o sociedad, que como la cultura es un conjunto de valores que conforman la espiritualidad, la conciencia y la idiosincrasia. Es lo que el tiempo no logra borrar en su afán de enaltecer la dignidad humana mediante el paso del hombre por la vida.

Lo hermoso de ello es aquello que sobre sale de lo común al rendir culto a la creación, a la inteligencia, al arrojo y a la humildad. De aquí, que en las épocas decorosas de libertad y paz sea menor o menos perceptible, el número de hombres extraordinarios, por estar en ellas distribuidas entre las condiciones que cuando es costoso poseerlas, se recogen en los espíritus sublimes como en la tempestad una bandera en su asta.

Por ello la personalidad de Don Pedro es valorada dignamente como algo grande elocuente, aunque todavía no sepan definir la civilidad de lo metafísico o parasicológico del hombre en la realidad, ejemplo de conducta humana logrando por ello, más que el aprecio, el culto a su persona como imagen de divinidad popular. Muchas son las personas que buscan en él, el escudo salvador a sus problemas y más preciados anhelos, aún sin saber esclarecer en este lo ético y lo milagroso.

Hoy a la vuelta del tiempo y varias décadas de su muerte (martes 26 de abril de 1932) el recuerdo de su existencia, de su prodigiosa obra y carisma de hombre de pueblo, y los aciertos milagrosos que se le atribuyen, hacen que su nombre y ejemplo perduren en la memoria de todos.

Su tumba gélida y florida es un constante refugio solidario a donde acuden cientos de almas abatidas por el paso existencial de la vida. Todos allí rezan y conversan a solas con el y el dolor.

Nadie quiere el amor de un muerto, como dijo una gran poetiza, aunque este muerto, haya dejado tras de si un gran amor, pero la gente ama en el muerto el vivo que fue, al que se quedó en el recuerdo.

Existe un proyecto por parte del Cine Club Sara Gómez del Municipio de Minas de realizar un material documental sobre esta figura, podemos señalar que múltiples estudiantes de diferentes carreras universitarias se interesan constantemente en la investigación sobre esta figura mítica del patrimonio cultural religioso de esta localidad