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Vigencia de la Edad de Oro

José Martí

La Edad de Oro apareció como revista mensual desde Julio hasta Octubre de 1889 escrita por José Martí en New York y dedicada a todos los niños de Latinoamérica, los niños son los que saben querer, eso nos expresa su autor desde la introducción hasta las hermosas páginas de este libro de tan grande trascendencia, porque fue desde allí donde por primera vez se le escribe al niño en lengua española.

La revista muere prematuramente en su cuarto número con gran pesar para su autor, Martí no pudo permitir que en su revista se engañara a los niños, entró en discrepancia con el que financiaba la revista porque se le exigía al escribir los libros introducir el dogmatismo religioso y Martí había decidido desde las páginas de La Edad de Oro “no decirles a los niños más que la verdad para que no le salga la vida equivocada”.

Martí al dirigirse a los niños evita por todos los medios tanto el tono retórico y presuntuoso del maestro convencional como el igualmente lamentable tono pueril cargado de ñoñería y falsedad, por eso le habla a los niños de Latinoamérica como nunca antes de los problemas reales de trabajo y demorar que se vive en esa época en el mundo moderno.

Demostrando su multifasética actividad literaria buena lo mismo para la prosa que para el verso, todo escrito enteramente por él.

Escribe en esta obra cuentos, poemas, adaptaciones, crónicas, critica de arte, periodismo de alto vuelo Y altos principios, para decirlo en una sola frase, escrito con una calidad que nos satisface aún en la actualidad conociendo que estos trabajos se hacían sin analizar ni pulir, por la rapidez que se exigía en su escritura.

La Edad de Oro suele considerarse a nuestro juicio un manual que todo escritor moderno debe fijarse y aprender antes de escribir obras para niños, porque contiene todo lo necesario para hacer a los niños felices educados e instruidos.

Martí escribió especialmente para esta revista varios cuentos originales aparte de dos adaptaciones magistrales que hizo del “Meñique” del Francés Laboulage y de “Los Dos Ruiseñores” del danés Anderson “Los Zapaticos de Rosa” (cuento en versos), “Bebé y el señor Don Pomposo”, “Nene traviesa” y “La muñeca negra”, aún conservan su frescura espontaneidad.

En los cuentos aparecidos en cada número de la revista resaltan logros estilísticos y vivencias desconocidas e inusuales en toda la literatura infantil de habla española contemporánea del autor.

En los cuentos martianos los niños soportan como tales con sus pequeños defectos y travesuras, pero también con sus sorprendentes virtudes en medio de la vida misma con su eterna antinomia del bien y el mal y en el plano individual como el social ejemplo de esto lo tiene en los cuentos “Bebe y el señor Don Pomposo” y los “Zapaticos de Rosa” el primero escrito en prosa y el segundo en verso, que considero autentico logro cada uno dentro de su estilo.

Hay un aspecto esencial en la obra de Martí; es que introduce de forma directa en todos sus cuentos el aspecto ideológico, destacan siempre los contrastes de la injusta desigualdad social del medio en que se mueven sus personajes.

La Edad de Oro fue una revista mensual dedicada a conversar una vez al mes con buenos amigos con los niños, hombres y mujeres del mañana; para escribirles con palabras claras acerca del mundo que los rodea su realidad para que supieran como se vivía antes y como se vive hoy en América y las demás tierras. Orienta por el camino de la de la sabiduría y en cuya entraña late un fuerte propósito moral.

En La Edad de Oro se delimita lo viejo de lo nuevo del mundo, se aprende acerca de lo que ocasionan las guerras, la muerte y demuestra que el trabajar es bueno y hacer el bien siendo útil a los demás y servir de algo, es lo más importante para el hombre.

En carta a su entrañable amigo mexicano Manuel Mercado en noviembre de 1889 Martí le explica que por el choque de ideas e intereses del señor Da Costa Gómez que el financiaba la revista quería que se hablase en la revista del “temor de Dios” y que Dios estuviera presente en todos los artículos, historias y cuentos de la misma, ello implicaba que una cuestión religiosa cosa que Martí ni podía aceptar, no tubo otro camino que renunciar con dolor e irritación, ante tal limitación, pues como el mismo agrega en la mencionada carta “... ¿Qué se ha de fundar así en tierras tan trabajadas por la intransigencia religiosa como las nuestras?... No olvidemos que desde esas mismas páginas ya él había decidido no decirles a los niños mas que la verdad para que no les salga la vida equivocada.

La Edad de Oro constituye una página de la unidad dialéctica entre los postulados teóricos de José Martí y la realización práctica de su trabajo pedagógico, no es literatura de hadas y magia fantasiosa para los niños, es ante todo la ventana que en el presente y en el futuro estamos en el deber de abrir ante los ojos de nuestros niños.

Trabajo realizado por la Técnica en Bibliotecas Caridad Lorites Saavedra.